No puedo concentrarme en lo que estoy haciendo. Maldigo la hora en la que obligué a Rachel a venir a este club. Sigo moviendo mi cuerpo al ritmo de la música, intentando cumplir con mi trabajo tal como lo he hecho hasta ahora, sin embargo, no puedo apartar mis pensamientos del instante en que abrí la puerta de mi camerino y la conseguí en los brazos de Ludwig. ¿En qué demonios estaba pensando ese imbécil? Ella no es su tipo de chicas, así que no entiendo qué es lo que pretendía hacer con ella.