A la mañana siguiente
Fue imposible conciliar el sueño con tantos pensamientos aglutinándose dentro de mi mente. Además, estoy ansiosa por ir al hospital y saber de papá. Mi corazón no ha dejado de palpitar con desenfreno debajo de mi pecho. Desde que supe que estaba desaparecido, no he dejado de pedirle a Dios para que lo protegiera y lo trajera de regreso a mi vida, sano y salvo.
―¿Puedo escuchar desde esta distancia los engranajes de tu cerebro moviéndose a toda marcha, cariño?
Giro la cara y