Mantengo la mirada fija en la tarima central. Love on the brain de Rihanna comienza a sonar por los altavoces e invade el ambiente con su ritmo erótico y sensual. Al mismo tiempo, su hermosa figura comienza a volar alrededor de la barra central, eclipsando la mirada de todos los espectadores que se encuentran en la sala.
Sus movimientos me dejan impresionado. La fluidez y la manera sensual con la que realiza cada desplazamiento es comparable con el canto de una sirena y el efecto que este provoc