Hace una semana que se publicó el artículo sobre la esposa del fiscal y ese maldito no ha dado señales de vida. Me estoy quedando sin opciones. Repaso mi rostro con las manos en señal de impotencia.
―¿Crees que aparezca antes de que se realice la exhumación?
Giro la cara y niego con la cabeza.
―No tengo ni puta idea, Jacob ―comento, agobiado―. Pero no estoy dispuesto a rendirme. Haré lo que esté en mis manos para obligarlo a salir de dónde quiera que esté ―sentencio con convicción―. Voy a acabar