Ama de la seducción (Libro 2) Capítulo 46 El fruto de nuestro amor
Me quedo mirando a mi mujer después de haberle escuchado confesar a mi médico de confianza que, hace poco más de una semana, se ha estado sintiendo mal. Por poco se salen mis ojos de sus cuencas orbitales. ¿Por qué razón no me lo dijo? Lo primero que se me viene a la cabeza es la paliza que el hijo de puta le dio en aquel callejón y que la mantuvo al filo de la muerte. Me aterra pensar que los mareos sean consecuencia de las patadas que recibió en la cabeza. Recordarlo me hace hervir de la rabia