Mi madre se encontraba muy orgullosa, no puedo desmentirla. No tenía por qué mentir.
—Mi hija es un terrón de azúcar, demasiado noble, en ella no hay maldad, siempre ha sido objeto de bullying, sufre mucho con el desprecio, pero nunca los llega a odiar.
Si querían hacerme sentir mal, lo lograron, ni siquiera cuando perdí el cuaderno donde había escrito muchas canciones me sentí tan mal. Sonreí
—Ellos… tendrán una hermosa amistad. —intervino mi abuela.
—Bueno, los dejo, Dylan eres bienvenido a l