Esperábamos nuestro turno en la clínica, los nervios los controlaba, pero era en vano. Siempre llego con ganas de hacer ir al baño.
—Cata, mañana acompáñame a comprar ropa, están por vencerse los bonos que me regalaron los chicos
—Encantada mami, sabes lo mucho que me gustan las compras.
—Vamos un muchos para Montería. Solo falta que se sume el doctor Rafael. —Se sonrojó después de decir eso, ututuy, ¿qué estaba pasando aquí?
Acudimos al llamado de la enfermera, me hicieron los exámenes pertine