Después de regresar con ellos al mediodía, me encerré en el estudio con mis hijos; a Rayan le gustaba el piano y mi hija Hadassa era muy buena con la guitarra. Le besé la cabeza a mi hijo, no solo era el héroe de su mamá, también era el mío.
Porque así Catalina hable de quedarme a velar por ellos, yo sé que mi alma y corazón no lo haría. Si ella llegaba a saltar que el bendito pájaro ese venga en compañía para también avisarme que me iría con ella.
Debía hablar con mis hijos, era mi deber prepa