La mirada sabía y amorosa de un hombre que se había convertido en un referente paterno me miraba fijamente.
—Al amor que le tienes a Ricky, tu alma y tu corazón te lo reclaman. Piénsalo hija. Ahora a arreglarse, el asado es temprano.
La enfermera llegó, Anita era un amor de mujer, pequeña, pero con mucha fuerza. Me ayudó a bañar, escogió un vestido muy vaporoso para que no molestara el tutor, ¡ya no veía la hora dejar esos tutores!, después de arreglada, hizo una trenza en mi cabello, me maquil