Estoy cansada, he caminado cuatro horas, ¡pero no importa!, no veía la hora de llegar al resguardo de los Yanomami. Anoche cuando Liliana, la doctora que llegó al resguardo en el que estaba comentó que Lucas se encontraba cerca, no pude dormir de la emoción. Recordé lo hablado anoche.
—¿Él es tu prometido?
Sonreí como tonta. Había sacado las fotos del álbum dónde tenía a Lucas, mi gringuito.
—Sí, no veo la hora de terminar con mi tesis, así poder salir de aquí, él también se encuentra en un r