Llegué a Nueva York, fui recibido un cabello de zorrillo, Megan tenía el cabello negro a los lados y una franja de cabello blanco en el centro.
—Me regreso contigo a Montería, me sugeriste que debía de tener mi cabello convencional, esto es lo más normal que puedo llevar.
Solté una gran carcajada, la abracé y negando nos encaminamos al parqueadero cuando choqué con una mujer, al verla nos reconocimos.
—¿Danna? —Sus ojos se iluminaron.
—¡Dylan!, ¡qué alegría verte!
—Yo no diría lo mismo. —comen