Narra: Alexander
El siseo del rotor del helicóptero Lynx de la Marina Real británica se convirtió en una presencia neumática, ensordecedora y aplastante que comprimió el aire sobre la cubierta de teca del interceptor. A través de la penumbra del estuario del Támesis, las ráfagas de viento generadas por las hélices militares levantaban cortinas de agua helada que se estrellaban contra el parabrisas reforzado de la cabina táctica con la violencia de una ejecución forzosa. En la pantalla del radar