Brenda caminó.
Y mientras lo hacía, el suelo bajo sus pies no sonaba a tierra… ni a piedra… ni a nada que perteneciera al mundo real. Sonaba como algo vivo. Algo que respiraba. Como si fuera un animal, o tal vez, una persona viva viviendo bajo los pies de Brenda.
El paisaje no era un infierno de fuego. Era peor.
Era un infierno que se sentía consciente.
La oscuridad no era ausencia de luz. Era una presencia. Una presencia que la observaba.
Las sombras parecían deslizarse lentamente, como si est