16- La Rendición del Deseo.
El jet privado aterrizó en Madrid bajo un cielo frío y gris. La sala de juntas se sentía ahora como un recuerdo lejano, un teatro donde habían interpretado una obra de alto riesgo. Una hora más tarde, Sarah y Gabriel estaban en el ático de él, el mismo lugar donde su guerra de seducción había comenzado hace unos años atrás. La botella de Vega Sicilia, reservada para momentos de alegría, estaba abierta sobre la mesa de cristal.
—Felicidades, Directora Casillas —dijo Gabriel, ofreciéndole una cop