Las cosas habían cambiado en la Isla, pero seguro por que a él le apetecía tener sus buenas dosis de sexo y era lo que tenía a la mano o a lo mejor la iba a usar y luego desecharla como si de un trapo viejo se tratara.
No, por favor. – susurró – No quiero dormir, quiero irme lejos de aquí.
Todo irá bien. No se preocupe. – Le dijo para tranquilizarla el médico.
Usted no sabe. Quiero irme, no quiero dormir… no quiero… por favor… - Y nuevamente el sueño la alcanzó.
Ella estará bien. – le decía Mil