Él no retrocedió en su postura y ella tampoco lo hizo, las discusiones aumentaron y siempre empezaban igual y acababan en lo mismo, con los dos en la cama. Había incrementado la seguridad a su alrededor. Hubiera despedido a todos si ella no hubiera insistido en que no lo hiciera. Sus guardaespaldas sabían que con ella ya era el juego del gato y el ratón. No lograban averiguar como lo hacía. Sin que la vieran había escuchado que decían que era una bruja por desaparecer como por arte de magia. No