- Buenos días. – Le dijo suavemente, con una sonrisa burlona. - ¿Has dormido bien?
Ella levantó el rostro inmediatamente para mirarlo, reuniendo el coraje suficiente para que no viera lo que provocaba en ella.
- Bien, gracias. – Mirándolo con furia, añadió – Una que otra molestia, pero nada que no pueda evitar la próxima vez.
- Así que has decidido denominar como molestia lo que pasó anoche entre nosotros. – dijo soltando una carcajada.
- Fue solo sexo y nada más que eso. Algo que pienso evitar