Elizabeth
Después de que John se fue al trabajo, Elizabeth terminó de arreglar la casa. Le pidió el coche a James.
El sueño de toda mujer era tener una tarjeta ilimitada para comprar lo que quisiera. Pasar el día de tienda en tienda comprando ropa, zapatos, bolsos, joyas… Todo lo que los ojos vieran y el corazón deseara.
Pero no para Elizabeth.
Para ella, nada de eso tenía valor. ¿De qué servía tener tantas cosas si no poseía lo más importante en la vida? ¿De qué servía el lujo si no tenía amor?