— ¿Casada? —replicó Sara, bajando el tono, pero sin suavizar las palabras—. Si es que podemos llamar "casamento" al que tú viviste… ¿se lo contaste?
Elizabeth guardó silencio, sintiendo el pecho apretarse. Luego respiró hondo.
— No le conté… todo. Y tampoco… estoy interesada en involucrarme con nadie —dijo con la voz quebrada—. Aún pienso en John… todas las noches él ronda mis sueños… y cuando despierto… — Su voz se desmoronó, y las lágrimas brotaron, calientes, antes de que pudiera contenerlas