CAPÍTULO SETENTA
La cena de navidad se realizó en uno de los hoteles más lujos de los Preston.
El árbol gigante que estaba en el hall del hotel se iluminó con decena de colores y bolas de distintos tamaños que resaltaban en el verde de sus hojas de aquel pino que simulaba a uno real.
Los niños cantaron villancicos navideños de alegría a su alrededor, que fue un espectáculo para emocionarse hasta la médula, que más de un huésped derramó una lagrimilla recordando a los que ya no estaban con nosot