Capítulo Doscientos Veintitrés
Emily y Aiden seguía en la sala de interrogatorios. Sentados en aquellas sillas tan incomodas de metal.
—¿Deberíamos irnos o esperar a que vuelva? —preguntó Em ante la repentina salida del Fiscal Cooper.
Aiden se encogió de hombros y observó al individuo que seguía esposado. Desde el principio le había caído como patada en el estómago.
—Algo que le dijimos le debió hacer sentido —dijo el Joven Ceo.
—Eso está claro, si no, no hubiera salido como un loco —contestó E