Capítulo Doscientos Veintidós
El fiscal Cooper corrió por las escaleras y luego subió al ascensor. Entró a su despacho y cerró la puerta con seguro, ya que no deseaba que nadie escuchara ni tampoco que nadie lo molestara.
Luego tomó el teléfono que estaba sobre su escritorio y digitó el número personal de su colega que estaba a cargo del caso de la cárcel de Sídney.
El colega llamado fiscal Smith, estaba trabajando en terreno. Aquel hombre estaba recopilando antecedentes de los reos que habían