CAPÍTULO DOCE
Daphne odió la actitud del magnate poderoso que imponía Aiden, ya que le hizo sentir como si fuera una cucaracha que fuera aplastar con la zuela de su zapato brillante y caro. Él no había caído en sus redes, y eso la hacía rechinar los dientes de frustración.
Tomó su vestido con la sangre hirviéndole en sus venas, fue a buscar su teléfono y comenzó a planear otra estrategia de ascenso, que en un arrebato una idea se le cruzó por su mente retorcida.
Primero llamó a Harry, uno de su