CAPÍTULO CIENTO CATORCE
Aiden se quedó en medio de la puerta cuando saco el teléfono y se lo puso en la oreja. Emily se cruzó de brazos, sin embargo, eso duro nada, porque la lluvia llegó más luego de lo que esperaban.
Un aguacero cayó empapando a Em, que tuvo que empujar del pecho a Aiden para entrar a la casona. Ella cerró la puerta y se fue hasta la sala de estar, en donde la chimenea había sido prendida por Adele, que ya estaba en su habitación.
El fuego destelló en los ojos negros de Emily