CAPÍTULO CIENTO TRECE
—Ten —ordenó Aiden y estiró su brazo sosteniendo el documento entre sus dedos—. Quiero que lo veas por ti misma.
Aquel documento demostraba que en la sangre de Aiden había una gran cantidad de Ketamina, una droga de sumisión que tenía un efecto depresor y alucinógeno en sus acciones. Para Emily las fechas coincidían, pero aun así no sentía que era una justificación. Lo que ella había visto era más que suficiente.
—Quizás si tuve sexo con ella, pero no fue por mi voluntad —