Una semana después y de visitas diarias a la veterinaria, por fin podían llevárselos a casa. Jacob había tomado la decisión de adoptarlos, desde que los vio sintió que era su deber, tenia un patio grande donde les había formado una casita cómoda para su recuperación.
__ ¡Quisiera ser perra y dormir todo el día! —Isabel se tendió sobre el cómodo sofá de su nueva casa.
__ ¡Isabel, mijita pero que son esas palabras! —Clarisa respondió asombrada.
__Suegrita, no he dicho groserías. ¡No digas blas