Llegamos al apartamento, entramos; guardé el helado, la gaseosa y los chocolates en la nevera. Le mostré todo el apartamento y nos dirigimos hacia la habitación donde habían dos camas dobles.
—Tu apartamento parece una casa... Es muy grande. —aún se veía triste —Esta muy lejos, llamaré a mi madre.
—¿Le pedirás permiso?.
—No, sólo le avisaré que no iré a dormir a la casa.
—¿No-no vas a dormir en casa?. —¿¿Se quedaría a dormir aquí?? ¿¿Conmigo??
—Me quedaré aquí contigo, sacaré todo mi llanto y m