Ese día todo fue normal, gracias al cielo no sucedió nada, me sentí tranquila al regresar a mi casa, pensé que no pasaría nada y todo seguiría igual.
Al otro día fui a la escuela, las clases estuvieron como siempre. Pronto salimos de clases y tomamos el brake de siempre; me dirigí hacía el salón de baile ya que debía dejar unos formatos impresos.
Iba sola por los pasillos y pronto llegué al salón de baile, abrí la puerta y no había nadie, me acerqué a la mesa donde se hacía el maestro y dejé la