Entre los cuatro terminamos de servir los caldos y los dejamos sobre la mesa. Mientras lo hacíamos, no podía evitar pensar en Lauren. Siempre había sido una gran amiga, eso era indiscutible... pero nunca la había visto tan observadora, tan detallista. Me sorprendía que hubiese notado todo aquello... incluso cosas que ni yo misma había sido capaz de entender.
Qué tonta fui.
—¡Chicos, ya está listo! —gritó Angie desde la mesa.
Como si hubieran estado esperando esa señal toda la mañana, todos apare