En la Toscana italiana, Paolo revisaba un cargamento especial; este era el mejor vino que se había producido en el viñedo e iba a ser enviado a alguien muy importante, así que todo debía estar perfecto.
—¿Paolo?
El joven levantó la vista y miró, buscando a la persona que le había hablado.
—¡Vania! ¿Qué sucede? ¿Todo bien?
—¡Eh, sí! Solo quería pedirte si podías cuidar a Felicitas hoy por la tarde.
—Hmm… Sí, supongo que sí, ya solo debo revisar este último cargamento y tendré la tarde libre. ¿Suc