Luciano y su familia llegaron a Versalles; Pierre Legrand ya los esperaba en el aeropuerto. Él sería quien los llevaría al mausoleo de la familia Legrand.
—¿Cómo estás, Luciano? —dijo Pierre al momento de verlo.
—Bien… —dijo Luciano haciendo una pausa para tomar la mano de Amelia. —Mira, ella es mi esposa, Amelia Torres, mis hijos: Almendra, Vanesa y mi pequeño Olaf.
—Sin duda, aunque no me lo digas, este niño es toda tu cara; volviste a nacer con él. —dijo Pierre observando con atención al peq