Tras aquella breve charla con Pierre, aquel hombre salió y dejó un momento a solas a Luciano, sabía que su hijo necesitaba hablar con ella, así que le dio el espacio que necesitaba para ello.
Luciano, luego de ver que se había quedado completamente solo, posó su mano en aquella placa y dijo:
—Madre, perdón por no venir en mucho tiempo; la verdad es que la vida no ha sido nada fácil. Nunca lo ha sido para mí… Desde que nací nada lo fue y tú debes saberlo mejor que yo.
¿Sabes? Desde el momento en