Luego de que Amelia conociera por fin a su pequeña Camila, ahora llamada Vanesa, se sentía inmensamente feliz; sin embargo, la felicidad no estaba completa, ya que en este momento debía conformarse con ver cómo su pequeña, que debería estar a su lado, vivía aferrada a Ángela.
Ángela, a su vez, con mucho esfuerzo se dedicaba a insistirle a su patito que debía acercarse a conocer mejor a su princesa.
Luego de un largo día jugando en el jardín de aquella bella casa, las niñas y Olaf finalmente toma