La noche en la Toscana era demasiado tranquila, demasiado para todo lo que había cambiado en ese día.
La casa estaba en silencio, Adele ya estaba dormida; Laura había referido mantenerla ajena a lo que sucedía, pues si su hija hacía preguntas, ella simplemente no tendría cómo darles explicación.
En esos momentos, Laura prefería que su hija estuviera tranquila; los días habían sido un poco difíciles, pues Adele constantemente preguntaba por su padre y ella, simplemente, no sabía qué decirle, ya q