Adrien se quedó sin palabras; él esperaba algo turbio, no eso, no aquellas dos palabras. Moretti definitivamente estaba jugando; sabía que la familia Moretti eran mafiosos, no políticos. Bueno, Antonio Moretti había mostrado ser diferente, pero al final, el legado familiar lo había alcanzado. ¿Cómo podía ser que ahora le estuviera diciendo aquello?
—Primero que nada, en las próximas horas, todo se sacudirá, verás mucho caos, no sabrás qué es verdad, ni qué es mentira. Luego, pasará un poco de t