Los tres hombres se miraron con los ojos llenos de incredulidad, pues para comenzar, Massimo ni siquiera le había dicho a su propio hermano que Luciano estaba vivo; ni Massimo, ni Luciano ya sabían que Pietro sí lo sabía; todo ahí era un mar de confusión.
—Para cuando termine… van a entender por qué ninguna de sus preguntas cambiará absolutamente nada.
Ninguno de los ahí presentes dijo nada.
—Luciano —continuó Moretti, girando apenas la mirada hacia él—. Lo que sucedió no fue un accidente. No