--- Actualmente ---
—Cuando niña odiaste los hospitales… —Murmuró, con la voz ronca—. Decías que te daban miedo, llorabas a mares cada que te inyectaban.
El joven tragó saliva, luego besó la mano de su hermana.
—Supongo que hoy día no cambia mucho, ¿verdad?
No hubo respuesta. Solo el pitido constante de las máquinas.
Luciano bajó la mirada hacia su mano entrelazada a la de su Laura. Esta se encontraba fría; la de él se podía sentir más cálida que la de ella.
—Me fui… —dijo finalmente, en un susu