—Maurizio, necesitamos hablar… —exclamó Nerina un tanto cansada de ver cómo su novio se la pasaba trabajando para no pensar en su familia.
—¿Qué sucede?
—Ya no puedo más, Mau… —Nerina se acercó y tomó asiento frente a él para ver si así le ponía atención.
—¿A qué te refieres?
—No puedo seguir fingiendo que no sucede nada. Desde que tu hermano no está, te la pasas metido aquí. Sé que esto fue algo que te encargó, pero, por favor, Mau, tienes vida, ¿crees que a Luciano le hubiese gustado que te p