En un abrir y cerrar de ojos, ya había pasado una semana desde que Luciano D’Angelo fue declarado oficialmente muerto y se hizo pública la noticia.
Las familias D’Angelo, Pellegrini, Moretti e incluso Barzinni fueron alcanzadas por los rumores que se crearon bajo la sombra de aquel joven mafioso, quien, según los medios y el gobierno, increíblemente, era casi dueño de media Italia.
Massimo D’Angelo estaba totalmente destrozado, ya que sentía que no podía superar que la vida le había arrebata