Luciano, cariño, sé que la vida no te ha tratado nada bien, pero estás aquí; no repitas los errores que tus verdaderos padres cometieron contigo… Almendra merece una familia, una verdadera, no una de mentira como la que le pretendes dar…
- ¿Cómo sabes qué clase de familia le estoy dando?
Ángela lo miró con ironía y dijo:
- No insultes mi inteligencia, anda, levántate y ayúdame a levantar; ya se me durmió el trasero, necesito dar un paseo para estirar las piernas.
Luciano se levantó y de un solo