Al día siguiente, Vania se despertó gracias al estridente ruido provocado de las risas y música proveniente del jardín.
Al abrir los ojos, pudo reaccionar y darse cuenta de que no estaba en su habitación, se llevó un tremendo susto al darse cuenta de que no estaba sola, había un brazo masculino rodeándole la cintura.
El pánico le llegó, al darse cuenta de quién era el brazo, pues se trataba nada más y nada menos, de aquel joven apuesto que la había acompañado toda la noche.
Todo ahí le daba v