Cuando Monique salió del dormitorio al llegar al condominio de su esposo, llamó de inmediato a Clarinda para avisarle que no podrían asistir a la cena familiar debido a que su marido se sentía mal.
Clarinda contestó después de tres timbrazos. —Oh, Monique, ¿ya vienen en camino? —preguntó enseguida, con voz emocionada, claramente deseando verlos.
Monique se mordió el labio inferior antes de responder. —Lo siento, Ma —se disculpó rápido—. No podremos ir; Joshua no se siente bien —explicó, dando l