Mundo ficciónIniciar sesiónEl vapor del baño se quedó atrás, una neblina que se disipaba mientras Pablo envolvía el cuerpo de Isabella en una toalla de algodón egipcio, cargándola en sus brazos como si fuera el tesoro más frágil y peligroso del mundo. La llevó de regreso a la cama, donde las sábanas nuevas, todavía frescas, esperaban para ser el escenario de algo muy distinto a la furia de la tina.







