—Estoy muy cansada, Anton —murmuró Selena.
—¡Eso es lo que pasa cuando se trabaja! Durante meses no hiciste más que insistir en que querías un empleo, ¿y ahora que lo tienes te quejas de estar cansada? ¡Llevas un solo día! —dijo Anton, molesto.
—Pero...
—¡Arréglate! ¡No podemos darnos el lujo de hacer enojar al señor Robinson!
A Anton le importaba mucho más proteger su posición en la empresa que el bienestar de su esposa. ¿No se daba cuenta de las segundas intenciones de Harris? ¿O se hacía de l