—Señor Robinson...
Selena intentó protestar, pero Harris la interrumpió y la silenció con otro beso.
Se aferró con más fuerza a su cuello; sus besos la hacían sentir como si flotara y la sacaran de la realidad.
La habitación de Harris estaba decorada en tonos más suaves e íntimos, con una enorme cama king-size vestida con sábanas blancas, frescas e impecables. Recostó a Selena sobre el colchón con cuidado, como si temiera romperla. En ningún momento interrumpió el beso.
—Te deseo tanto —murmuró