Capítulo 45 — Rastros perdidos
El amanecer en la nueva mansión se filtraba entre los ventanales, proyectando un respiro de aparente calma sobre los muros que escondían secretos demasiado pesados para romperse con la luz. Anastasia, Dimitri, Vera e Igor comenzaban a adaptarse a aquel refugio silencioso, cada uno lidiando a su manera con las cicatrices del pasado y los fantasmas que no terminaban de morir.
Sin embargo, lejos de esa paz que habían conseguido, alguien hervía de frustración debido a