Capítulo 44 — El incendio interno
La mansión dormía, silenciosa bajo el manto de las estrellas y el pasillo estaba a oscuras, apenas iluminado por las luces tenues que colgaban de las lámparas antiguas. Vera caminaba sin pensar demasiado, con el corazón galopando como un caballo desbocado dentro de su pecho. Cada paso resonaba en su mente con la certeza de lo que iba a hacer y no había espacio para dudas ni miedos; no después de haber escuchado la verdad sobre Igor, sobre Odessa, sobre el juram