Capítulo 28 — Heridas de Sangre
El hospital guardaba un silencio pesado, roto únicamente por el zumbido eléctrico de las lámparas y el eco lejano de pasos apresurados. La madrugada avanzaba lenta, arrastrando consigo un aire helado que parecía instalarse en cada rincón. Dimitri permanecía sentado en la misma banca metálica desde hacía horas, con la camisa aún húmeda de su sangre que comenzaba a secarse. Este no se había movido de ahí, ni siquiera para dejar que alguien revisara su herida. Su m