Capítulo 74 — El beso del enemigo
El banco tenía ese frío pulcro de las instituciones que esconden otras vidas entre sus muros. Anastasia estaba sentada en la recepción, con una bolsa con documentos apoyada en su regazo. Ella llevaba las piernas cruzadas con la naturalidad de quien ha aprendido a moverse en escenarios desconocidos sin salir perturbada. Ese día ella había llegado temprano; Dimitri se había quedado en su despacho por una reunión importante con Igor, la misma que se había alargado