YELENA
Los ojos de Nyra se abrieron de par en par al verme en el suelo, arrodillada recogiendo los archivos esparcidos. Se apresuró hacia mí, con las manos temblorosas.
—¿Qué pasó? —susurró con voz temblorosa.
Se me hizo un nudo en la garganta. —¿Qué estás haciendo? —siseé, mirando fijamente a Jackson, que estaba sentado detrás de su escritorio como un rey. —¡Está ahí mismo!
—Lo sé —susurró ella, endureciendo su tono—. Pero no puedo quedarme aquí parada viéndote así, Lena.
Su voz se quebró al f